Guía de Estratus · Actualizada el
NAP son las iniciales en inglés de nombre, dirección y teléfono (name, address, phone). En SEO local se usa para una idea sencilla: que esos tres datos estén escritos igual en tu ficha de Google, en tu web, en tus redes y en cualquier sitio donde salga tu negocio.
Parece una manía de técnicos, pero tiene una razón muy práctica. Y casi nadie conoce la consecuencia más seria, que no es la que se suele contar.
Por qué importa: Google no se fía solo de lo que pones tú
En su ayuda sobre cómo obtiene la información de las empresas, Google explica que los datos de un perfil salen de varias fuentes: lo que publica el propietario, el contenido de la web que rastrea (por ejemplo, la web oficial del negocio), datos de terceros con licencia y lo que aportan los usuarios.
Es decir, Google cruza lo que dice tu ficha con lo que dice el resto de internet sobre ti. Cuando todo coincide, no hay dudas. Cuando no coincide, Google tiene que decidir a quién creer. Y no siempre te cree a ti.
Lo que casi nadie sabe: un dato viejo puede volver a tu ficha
Cualquier persona puede sugerir un cambio en una ficha de Google: otro teléfono, otro horario, otra dirección. Según la ayuda «Acerca de las actualizaciones de Google en tu Perfil de Empresa», Google avisa al propietario de algunos de esos cambios y le da 4 días para aceptarlos o rechazarlos.
Si no respondes en esos 4 días, Google puede publicar el cambio automáticamente si coincide con otra información pública, como el sitio web de tu empresa. Además, Google dice que no todas sus actualizaciones se pueden gestionar desde el perfil.
Junta las dos cosas y verás el problema. Si tu web todavía tiene el teléfono de hace tres años, una sugerencia con ese teléfono coincide con tu web. Si nadie mira el aviso a tiempo, ese número puede acabar en tu ficha. Y los clientes llaman a un teléfono que ya no es tuyo.
Una tienda cambia de local dentro del mismo barrio. Actualiza la ficha, pero la web sigue con la dirección antigua en el pie y en la página de contacto. Meses después alguien sugiere la dirección vieja. El aviso llega a un correo que nadie mira, y la sugerencia coincide con la web. La chincheta vuelve a la calle de antes.
En el editor de la ficha, Google marca en azul la información que ha cambiado él. Si nunca has visto nada azul en tu ficha, probablemente es que nunca has mirado.
Qué dicen las directrices de Google sobre cada dato
Las «Directrices para mostrar adecuadamente tu empresa en Google» piden presentar el negocio tal como se representa y se reconoce en el mundo no digital. En la práctica:
- Nombre. El nombre real, el que está en el rótulo, en la web y en tus facturas, y con el que te conocen los clientes. Sin eslóganes, sin la ciudad, sin «barato» ni la lista de servicios.
- Dirección. Una dirección real donde está el negocio. Nada de apartados de correos ni de oficinas virtuales donde no trabajas. Si atiendes a domicilio sin recibir clientes, la dirección se oculta y se pone la zona de servicio.
- Teléfono. Uno que conecte con tu negocio y que controles directamente. Google recomienda un número local antes que el de una centralita, y no acepta teléfonos de tarificación especial.
Lo que Google pide para la ficha es, de paso, lo que hace falta para que el NAP sea coherente: si el nombre de la ficha es el del rótulo, ya coincide con todo lo demás.
Lo que suele salir mal
- El nombre con añadidos. «Peluquería Ana - Corte y Color Getafe» en la ficha y «Peluquería Ana» en el rótulo. Además de no coincidir, es motivo de suspensión.
- La dirección escrita de tres formas. «C/ Mayor 5», «Calle Mayor, 5, bajo» y «Mayor 5 local 2». Google suele entender que es lo mismo, pero no hay ninguna razón para ponérselo difícil.
- El móvil personal en un sitio y el fijo en otro. Al final nadie sabe cuál es el bueno, y menos Google.
- Datos del anterior dueño. En negocios traspasados es muy común que la web, las redes o algún directorio sigan con el teléfono o el nombre de antes.
- Cambiar la ficha y olvidarse del resto. La mudanza o el cambio de número se hace en la ficha y se queda a medias en la web.
- No mirar los avisos de Google. Los 4 días pasan rápido si el correo de la ficha es uno que nadie abre.
Cuánto pesa de verdad
Seamos honestos: Google no dice en ningún sitio que tener el NAP idéntico en todas partes te suba posiciones. Lo que sí dice es que la información completa y precisa ayuda a aparecer en búsquedas relevantes, que la prominencia tiene en cuenta las webs que dirigen a tu empresa, y que tus datos pueden cambiar si otras fuentes dicen otra cosa.
Por eso el NAP se entiende mejor como una defensa que como un truco. No va a ponerte el primero, pero un teléfono equivocado en tu ficha te cuesta llamadas desde el primer día, por bien posicionado que estés.
Cómo lo llevamos nosotros
Que tus datos digan lo mismo en todas partes es una de las piezas de nuestro servicio de SEO local. Mantenemos tu ficha al día, cuidamos que tu nombre, tu dirección y tu teléfono coincidan fuera de ella, y estamos pendientes de los cambios que Google o cualquiera sugieren, para que un dato viejo no se cuele sin que nadie lo vea.
El día a día de la ficha lo contamos en la gestión de tu ficha de Google, y lo que aporta la web, en cómo ayuda tu web al posicionamiento local.
Una comprobación de cinco minutos
- Abre tu ficha de Google y copia el nombre, la dirección y el teléfono tal como salen.
- Ábrelos al lado de tu web: el pie, la página de contacto y cualquier sitio donde salgan.
- Haz lo mismo con tus redes y con los dos o tres sitios donde más te encuentran tus clientes.
- Apunta cualquier diferencia, por pequeña que sea, y corrígela empezando por la web.
Si además quieres saber cómo sales en tu zona, puedes comprobar tu posición en Google Maps, o pedir que te revisemos la ficha entera:
¿Te analizamos la ficha gratis?
Un profesional mira dónde sales frente a los negocios de tu zona y lo principal que le falta a tu ficha. Gratis y sin compromiso.
¿Prefieres no hablar con nadie? La auditoría te llega por correo
Dudas frecuentes
¿Tengo que estar en muchos directorios?
No hay ninguna obligación. Lo importante es que donde ya sales, los datos estén bien. Un directorio con tu teléfono viejo hace más daño que no estar en él.
¿Y si he cambiado de nombre?
Cámbialo primero en el rótulo y en tu web, y después en la ficha. Un cambio de nombre en la ficha pasa por revisión y puede pedir verificar otra vez, así que no conviene juntarlo con otros cambios.