Seguridad y profesionalidad
Cómo trabajamos, sin sorpresas
Hay dos tipos de cosas en tu ficha: las que hacemos sin preguntarte cada vez, y las que no tocamos nunca sin que lo apruebes tú antes.
- Contestamos tus reseñas, publicamos todas las semanas y mantenemos tu ficha al día sin hacerte perder el tiempo pidiéndote permiso en cada paso.
- El nombre, la dirección y la categoría principal no se cambian sin tu visto bueno: te decimos qué conviene y por qué, y decides tú.
Y lo delicado no sale a tu ficha sin que alguien del equipo lo revise antes, sobre todo al empezar contigo.
Tu negocio ya está en Google. La duda es en qué estado.
Te buscan en el móvil, no en tu web
Nadie escribe la dirección de tu web. Escriben lo que necesitan y miran lo que sale cerca. Lo que sale es tu ficha.
La ficha decide antes que tú
Horario, fotos, teléfono y reseñas. Con eso deciden si te llaman o llaman al de al lado, y todo ocurre antes de que sepas que existían.
Contestar es la señal más barata
Una ficha con reseñas contestadas y publicaciones recientes le dice a Google que el negocio está vivo. Y a quien la lee, que hay alguien detrás.
Por qué no basta con hacerlo cuando puedas
Google no premia un esfuerzo puntual: premia que la ficha esté viva todo el tiempo, con reseñas contestadas en horas y novedades que no se paran.
Si te pones malo, coges vacaciones o simplemente tienes una mala semana, la ficha se para hasta que vuelvas. Nosotros seguimos — es nuestro trabajo, no el tuyo.
Entramos por la puerta de delante.
Tu ficha de Google no se toca a escondidas. Se gestiona con el permiso que tú das y con las herramientas que Google tiene para eso.
Nunca vemos tu contraseña
Te enviamos un correo para que nos aceptes como gestores de tu ficha. Lo aceptas tú, y tus claves no pasan nunca por nosotros.
Por el canal oficial de Google
Nada de robots que se meten en tu ficha haciéndose pasar por ti. Publicamos y contestamos por el mismo canal que Google pone para gestores.
Nos echas cuando quieras
La ficha es tuya y sigue siéndolo: nosotros solo somos gestores. El acceso se retira desde tu cuenta, en dos clics y sin avisarnos.
Estratus te pide acceso para gestionar tu ficha
- Contestar tus reseñas
- Publicar en tu ficha cada semana
- Mantener tu ficha al día
Esto es lo que te pide el correo que te llega para darnos acceso. Lo aceptas y desde ese momento nos ocupamos nosotros. Y nos puedes quitar cuando quieras, desde tu ficha.
Qué guardamos y cómo.
Nos das acceso a tu ficha, no a tu cuenta de Google. Así es como tratamos ese permiso desde el momento en que lo das.
De un vistazo
Tu permiso
Se cifra
Se guarda — solo el servidor tiene la llave
Tu permiso se guarda cifrado
El permiso que nos das para tu ficha no se guarda tal cual. Se cifra antes de guardarse, con una clave que solo tiene nuestro servidor — nadie puede abrir ese archivo y leerlo sin ella.
Ni nosotros lo vemos en texto plano
Ni por error, ni echando un vistazo a la base de datos. Nadie del equipo puede abrir tu permiso y leerlo tal cual: lo que hay guardado es la versión cifrada, no la original.
Nunca sale en un registro
Tu permiso no se escribe en ningún registro de actividad ni se devuelve en ninguna respuesta que pudiera filtrarse. Si algo se revisa para depurar un error, ese dato no está ahí.
Si algo nos pasara a nosotros.
Si Estratus dejara de operar un día, tu permiso simplemente deja de usarse. No hay nada que "recuperar" por tu parte: la ficha sigue siendo de Google y de tu negocio, nunca nuestra, y el permiso lo retiras desde tu propia cuenta cuando quieras — existamos o no.
Si nos quitas el acceso sin avisar.
Puedes retirarnos el permiso cuando quieras, sin decirnos nada. No hace falta: lo detectamos solos.
En cuanto Google nos dice que ese permiso ya no vale, marcamos la conexión como revocada en nuestro sistema. Nunca nos quedamos trabajando a ciegas sobre una ficha a la que ya no tenemos acceso, y nunca fallamos en silencio.
Lo que ya estaba hecho no desaparece: las reseñas que contestamos y las novedades que publicamos se quedan en tu ficha tal cual, porque son tuyas, no nuestras. Retirarnos el acceso corta lo que hacemos a partir de ese momento, nunca borra lo de antes.
Aviso interno
Acceso retirado
Ficha marcada como sin acceso. Dejamos de publicar y de contestar reseñas hasta que vuelva a darse el permiso.
Esto es una recreación de nuestro propio aviso interno, no una pantalla de Google.
Qué no vemos ni tocamos.
La confianza no es solo cómo guardamos el permiso: es también dónde termina. Tres límites que no cruzamos, dichos sin rodeos.
El permiso no abre tu cuenta entera
Lo que nos das sirve para gestionar tu ficha: reseñas, publicaciones, horario y datos. No llega a tu Gmail, a tu Drive ni a nada más que tengas en esa cuenta de Google — es un permiso acotado a la ficha, no las llaves de toda la cuenta.
Tus datos no se venden
Lo que vemos de tu ficha para gestionarla no se comparte con nadie con fines publicitarios ni se cede a terceros. Se usa para lo que se usa: llevar tu ficha, nada más.
Solo tocamos lo acordado
El servicio tiene un alcance claro desde el principio. No se toca nada de tu ficha que quede fuera de lo contratado — si algo se sale de ahí, se habla contigo antes de hacerlo, no después.
Lo que pasa cuando la ficha la lleva cualquiera
La mayoría de los problemas de una ficha no vienen de Google, sino de cómo se dio el acceso. Son situaciones habituales en pequeños negocios:
La ficha no es del dueño
Una agencia o un antiguo empleado la creó con su cuenta y sigue siendo el propietario. El negocio no puede ni quitarle el acceso.
Contraseñas que se quedan fuera
La cuenta de Google del negocio, con el correo y todo lo demás, en manos de alguien de fuera. Cuando la relación acaba, nadie cambia la clave.
Herramientas por la puerta de atrás
Programas que publican o contestan haciéndose pasar por el dueño, fuera del canal que Google pone para gestores. Funcionan hasta que dejan de funcionar.
Por eso trabajamos solo con el permiso que tú das desde tu cuenta, como gestores y nunca como propietarios.
¿Te miramos la ficha?Deja de acordarte de tu ficha.
Aceptas un correo y, a partir de ahí, nos ocupamos nosotros.
Quiero hacer crecer mi negocio