Lo que hacemos en tu ficha de Google, mes a mes
Gestor, no propietario.
Entramos a tu ficha por el canal oficial que Google pone para gestores, no como propietarios. Es una diferencia técnica real y define lo que podemos hacer sin preguntarte y lo que no tocamos nunca sin tu visto bueno.
Sin preguntarte
Contestar tus reseñas
Cada reseña que te llega, buena o mala, se contesta sin que tengas que decirnos que sí cada vez. Tú te enteras de que está hecho, no de que había que hacerlo.
Publicar en tu ficha
Todas las semanas, sin que tengas que pensar qué ni cuándo. Ese es nuestro trabajo.
Mantener la ficha al día
Lo que Google mira para enseñarte se revisa y se corrige en cuanto se queda viejo, antes de que te cueste una llamada.
Nunca sin tu aprobación
Cambiar el nombre o la dirección
Son los dos datos que Google exige que apruebe el propietario, aunque un gestor pueda tocarlos técnicamente. Nosotros no los tocamos sin que tú lo pidas.
Cambiar la categoría principal
Es de lo que más pesa en cómo te encuentra la gente. Nuestras herramientas nos dicen cuál te conviene, pero el cambio no se hace sin que lo veas y lo apruebes.
Borrar la ficha
Nunca, bajo ningún concepto. Ni con tu aprobación: eso solo lo puedes hacer tú, desde tu propia cuenta de Google.
Por qué revisamos la ficha entera antes de publicar nada.
Cada uno de estos ocho puntos influye en cómo Google decide a quién enseña primero. Esto es el porqué de cada uno, no solo el qué.
Es de lo que más pesa en cómo Google decide a quién enseña primero, y de lo que más se elige a ojo. Nosotros vemos con qué categorías ganan los que salen delante de ti en tu zona, y qué secundarias suman.
Un mes de trabajo, categoría por categoría.
54 acciones repartidas en once áreas. El paso a paso es nuestro oficio y no lo publicamos; esto es lo que cubre cada área, y por qué te conviene.
Fundamentos y completitud7 acciones
Que cada dato de tu ficha sea el que Google necesita para enseñarte, y que siga siéndolo. Lo vigilamos nosotros, para que un teléfono viejo o un horario mal puesto no te cueste clientes sin que te enteres.
Lo delicado, siempre lo lee una persona.
Las respuestas y las publicaciones las prepara un asistente con el tono de tu negocio, y alguien del equipo las revisa antes de que lleguen a tu ficha, sobre todo al empezar contigo, cuando todavía estamos aprendiendo cómo suena tu negocio. Solo hay una excepción, y la decides tú: si quieres, las reseñas buenas y sin pegas se contestan solas.
Si tu negocio tiene un tono de marca concreto, o pertenece a un sector con normas propias — sanitario, jurídico, alimentación —, eso se tiene en cuenta antes de escribir una sola palabra, no después de publicarla. Lo que sube a tu ficha suena a ti, no a una plantilla.
Una respuesta a una reseña delicada no llega a tu ficha sin que una persona la haya leído antes.
Lo difícil no es saber qué hacer: es hacerlo siempre
Casi todo lo que necesita una ficha cabe en una lista. Lo que falla en casi todos los negocios no es la lista, es el tiempo para seguirla.
Las reseñas no esperan al lunes
Llegan en fin de semana, en vacaciones y en el día con más trabajo. Una respuesta que llega tarde dice casi lo mismo que no contestar.
Publicar una vez no sirve
Una ficha que publicó tres veces en marzo y nada desde entonces parece un negocio cerrado. Lo que cuenta es el ritmo, no el arranque.
Cada respuesta es distinta
No se contesta igual una queja por el precio que una por el trato, ni en una clínica que en un taller. Eso se aprende contestando muchas.
Para nosotros es el trabajo del día, no algo que se hace cuando sobra un rato.
¿Te miramos la ficha?Deja de acordarte de tu ficha.
Aceptas un correo y, a partir de ahí, nos ocupamos nosotros.
Quiero hacer crecer mi negocio